Así se convence a la gente para que te compre

Si quieres ser más convincente (y conseguir más ventas), esto te interesa.

Y voy a empezar el email diciendo algo que quizás te choque un poco:

Lo último que debes hacer para convencer a alguien es…

Intentar convencerle.

Al menos de la forma en que se suele hacer.

Voy a ser muy pedante y voy a citar a Tolstoy:

«Los temas más difíciles pueden ser explicados al hombre más simple si no se ha formado ya una idea acerca de ellos; pero las cosas más sencillas no pueden ser aclaradas al hombre más inteligente si está firmemente convencido de que ya sabe, sin sombra de duda, lo que se le presenta».

¿Qué quiere decir esto?

Pues que si una persona tiene una creencia instaurada en la cabeza, vas a tener muy complicado convencerle de lo contrario.

Normalmente, intentamos luchar contra esas creencias con hechos objetivos.

Cifras, métricas, datos…

No se puede luchar contra la realidad, ¿no?

Ja, ja, ja… Díselo a…

Mejor me callo.

Da la casualidad de que los hechos son el argumento más inútil que puedes utilizar.

Al menos en un principio.

Porque los hechos atacan directamente a la dignidad.

No puedes decirle a alguien: «Mira, estás equivocado».

Muy por encima de cualquier otra cosa, está la necesidad humana de mantener el estatus y encajar con lo que consideramos nuestra tribu.

Entender la verdad es importante. Pero no tanto.

Es decir, las creencias falsas pueden ser útiles en el sentido social.

Según James Clear, para convencer a alguien necesitas alejarlo de su tribu e incorporarlo a la tuya. De esta manera, no se quedan solos al cambiar de creencias.

Lo que no puedes hacer es dejar a alguien sin tribu.

Para ello puedes cambiar esas creencias… de manera sibilina.

Que sea esa persona la que llegue a la conclusión.

Si eres tú el que llega a una conclusión (o al menos lo crees), no hay pérdida de dignidad.

Y así es como funciona la persuasión.

Debes ofrecer las herramientas que necesita tu cliente para convencerse a sí mismo.

Es un viaje.

Debes llevar sus ideas del punto A al punto B.

Y debes hacerlo sin levantar sospechas.

Quizás ahora entiendas mejor esto del copywriting de incógnito.

Un ejemplo rápido:

Pongamos que una persona cree que invertir en inmuebles no vale la pena porque da rentabilidades muy bajas.

Puedes contar la historia de cómo una persona, sabiendo algunas claves, supo encontrar una oportunidad brutal que le da muy buena rentabilidad.

Las historias son tus grandes aliadas.

Eso y la repetición: ponerle delante a la gente esas herramientas para cambiar de idea un día tras otro.

Y la mejor manera de hacerlo es el email marketing.

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Las personas que están dentro reciben un email al día de lunes a viernes (no soy judío ni cristiano, pero los fines de semana me gusta descansar).

Si no vas a leerlos nunca, no entres.

De todas formas, el audio no te servirá de nada.

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